Los Reyes Católicos

En el año 1469 se celebró la boda de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los herederos de los grandes reinos que había en la Península Ibérica. Diez años después se convirtieron en reyes, y juntaron sus dos coronas, creando la monarquía hispánica, pero mantuvieron Castilla y Aragón separados. Cada uno siguió reinando en su reino, que mantuvo sus fronteras, leyes, instituciones, monedas, etc. Además, gracias a las alianzas matrimoniales, consiguieron hacerse con más territorios.

Los Reyes Católicos

Además de sentar las bases de lo que después sería el mayor imperio de la Historia, los Reyes Católicos intentaron que el cristianismo fuera la religión en todo el territorio que gobernaban. Por ello, se expulsó a todas las personas que no fueran cristianas, como a los judíos y musulmanes que no se convirtieron al cristianismo. También, para ayudarse a esta tarea, fundaron el Santo Tribunal de la Inquisición, un tribunal que velaba por que se cumplieran todos los principios y valores cristianos.

Expulsión de los judíos

Durante su reinado, se crearon los llamados Consejos, que eran unos órganos formados por funcionarios que asesoraban a los reyes para gobernar los territorios o sobre algunos temas en concreto, aunque eran los Reyes Católicos los que tomaban la decisión final. También crearon un ejército permanente a sus servicio, por lo que ya no dependían tanto de la nobleza como los reyes de Edad Media.

Por último, los Reyes Católicos consiguieron conquistar el último reino musulmán que había en la península, el reino nazarí de Granada. Durante muchos años, este reino se mantuvo independiente de los reinos católicos, desarrollándose allí una gran cultura, que podemos ver en construcciones como la Alhambra. Sin embargo, estaba sometido a muchas peleas internas, por lo que era un reino muy débil, hecho que Isabel y Fernando aprovecharon para conquistarlo y concluir la conquista de la península.

Toma de Granada

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