Tras el descubrimiento de América en 1492, España empezó a convertirse en un gran imperio gracias a sus numerosas conquistas. En Europa, España ya poseía una gran cantidad de territorios: Países Bajos, parte de Italia, centro de Europa. Y fuera de esta, tenía en propiedad a las colonias americanas, numerosos territorios en África y Asia y, además, consiguió Portugal en 1580. Este gran imperio se formó durante los reinados de Carlos I y Felipe II, ambos en el siglo XVI.

Carlos I:
Era el nieto de los Reyes Católicos y primer monarca de la dinastía de los Austrias. Además, heredó el título de emperador de Alemania. Educado en Flandes, subió al trono en 1516 aunque no le fue fácil los primeros años, ya que se rodeó de consejeros extranjeros para ayudarle; provocando que en 1520 se produjeran las revueltas de las Comunidades en las principales ciudades de Castilla, aunque en Valencia y Baleares también produjeron revueltas a manos de artesanos y campesinos que pedían mejores condiciones de vida.
No bastando con ello, Francia se convirtió en su principal rival en Europa, llevando a Carlos I a luchar varias veces con éstos. Los turcos también se unieron a la lista de enemigos, ya que querían controlar el comercio en el Mediterráneo. Y los luteranos, que no aceptaban la autoridad del Papa, llevó a Carlos I a luchar contra ellos; pero al fracasar en su intento de acabar con ellos, éste acabó abandonando el trono, dando a su hermano los territorios del centro de Europa y, el resto, a su hijo Felipe II.

Felipe II:
Fue en 1556 cuando finalmente tomó el trono de España, aunque no heredó el título de emperador de Alemania. El imperio que heredó fue el más extenso de la época, ampliándolo más tarde con la conquista de las islas Filipinas.
Felipe II tuvo que solventar muchos y graves problemas en su reinado. En primer lugar, derrotó a Francia, la cual volverá a enfrentarse al final de su reinado. En 1571 se enfrentó a los turcos en la batalla de Lepanto, donde participó el escritor Miguel Cervantes.

Pero su mayor quebradero de cabeza fueron los Países Bajos, ya que en 1566 se sublevaron. Las provincias del norte se declararon independientes; pero el rey no estuvo de acuerdo con ello. Así pues, se declaró una larga y costosa guerra. Los sublevados contaron con el apoyo de Inglaterra, por lo que Felipe II tuvo que enviar a la Armada Invencible que finalmente fueron vencidas en 1588.
Esta guerra generó grandes costos que tuvieron que salir del oro y plata de América, lo que originó que los precios subieran y la población comenzara a empobrecerse.
Tras la muerte de Felipe II, el imperio comenzó a fragmentarse.
